No habrá reparos entre la crítica honesta y sensata. Ninguno de los responsables de esto podrá salir a excusarse acerca del partido de hoy. La selección Argentina cumplió una de sus peores actuaciones en la era Basile, y el futuro de la misma parece hacerse más incierto cada día.Con un Abondanzieri que sigue sin recuperar su categoría, un Riquelme displicente y apático que continúa sin demostrar el nivel requerido para estar en la selección, una brujita Verón cuyo polémico regreso al combinado mayor no quedará futbolísticamente en el recuerdo de nadie (Más allá de que a mi entender jugó un buen partido; aclaro esto sin dejar de lado mi desacuerdo con su inclusión entre los convocados), y un Coco Basile que sacó a uno de los mejores jugadores de la cancha (Maxi) para poner al estoico Gago, entre otras cosas poco convencionales; Argentina terminó festejando un empate de local contra un rival muy inferior que la hizo tocar fondo en su juego.
Usted se preguntará cuál es el problema aquí, si Argentina va a ir al mundial de todos modos. El principal dilema radica en la preocupación acerca de lo que se vendrá más adelante, camino al campeonato del mundo ¿Si no le podemos ganar a Ecuador de local, cómo vamos a hacer para vencer a los mejores equipos del planeta en un torneo de un mes, y en el cual no hay vuelta atrás de posibles errores? Muchos dirán “Hoy ellos se nos metieron atrás, y así no se puede crear situaciones”, justificando una falta absoluta de variantes ofensivas y criterios futblísticos para salir adelante en un aprieto.
No, señor. No hay excusas. Argentina tiene individualidades como Messi, Agüero, Mascherano, Maxi Rodríguez, Tévez (Hoy el gran ausente), Zanetti, Demichellis, Heinze y una larga lista de inmensos cracks en todas las posiciones. Cuando un plantel que tiene esa enorme cantidad de figuras falla, no es necesario ser un genio para darse cuenta de que el problema es táctico. El cuerpo técnico y el equipo deberán trabajar muy duro en aras del trascendental clásico del miércoles.
Señor Basile, le pido que una vez en la vida deje nacer dentro suyo el sano deseo de ganar un partido. Háganos el favor de creearse una presión. Trácese el objetivo que todos queremos e intente tomar las desiciones correctas porque señor; NECESITAMOS GANARLE A BRASIL.
Germán Gilio
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