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sábado, 19 de julio de 2008

ROBERTO FONTANARROSA - A UN AÑO DE SU MUERTE, SU LEGADO SIGUE MÁS VIVO QUE NUNCA.

Escribir sobre Fontanarrosa es como redactar un poema. Se comienza a partir de la inspiración que su persona refleja en mi corazón, y una vez allí se traza desde lo más hondo del alma las palabras como van saliendo, así como un músico de jazz desprende de su interior las notas de sus melodías.
El NEGRO me ha enseñando muchas cosas durante su intensa vida… cosas que siempre le agradeceré. Más allá de las carcajadas que aún me roban Inodoro, Eulogia, Mendieta y Boggie; este rosarino de pura cepa fue uno de los primeros personajes públicos que me enseñó a pensar. La filosofía de Fontanarrosa es callejera, aprendida a los bifes dentro de una sociedad cruel que devora sin piedad a los sentimentales. Él sobrevivió a eso justo para contárnoslo, y para permitir que muchos entre los que me incluyo podamos tomarlo como referente. Yo quisiera ser la décima parte de lo que llegó a ser el Negro… pero sé que con esas metas el fracaso es casi irremediable. Por lo tanto me conformo con tomar a este canalla como ejemplo y nada más. No pretendo igualarlo, sí recordarlo y difundir su legado porque sé que mientras más se conozca su ejemplo, más sabrá el pueblo argentino cómo se puede ser grandioso, humilde y generoso a la vez.
Gracias Negro por todo… por enseñarme que no soy el único enfermo futbolero intentando ser escritor, por darles el ejemplo a todos los rosarinos de que se puede triunfar sin tener que salir de la ciudad, y sobre todo por darme a mí la oportunidad de soñar que algún día nos podremos a encontrar con Olmedo para ver a Central desde la tercer bandeja del Gigante de Arroyito; la que está allí arriba de todo.
Hoy 19 de julio es el aniversario de tu partida y tanto esas risas como aquellas reflexiones que sembraste aquí dentro siguen todavía intactas, señalando tu presencia en nosotros. Qué nuestro corazón se encargue de que nunca te vayas.

Germán Gilio
www.germangilio.com.ar
ger@germangilio.com.ar

miércoles, 15 de agosto de 2007

HOMENAJE AL NEGRO FONTANARROSA.

Y sí… no podía empezar mi blog de otra manera.
A casi un mes de la muerte de uno de los más grandes artistas que dio mi querida ciudad de Rosario, me siento por demás de afortunado al tener este espacio en el cual poder rendirle un humilde pero sentido homenaje a una de las personalidades más influyentes para mí (no solo en los artístico).
No voy a detenerme a dar datos precisos acerca de su vida y obra. Para todo eso hay cientos de páginas y libros en los cuales encontrar tal información. Yo sólo intentaré hacer este reconocimiento desde el lugar desde donde sé que mejor me va a salir… el corazón.
¿Qué el NEGRO fue humorista? ¿Qué fue escritor? ¿Qué fue un apasionado del fútbol y Central? Y… sí, bueno, fue un poco de todo eso; pero es determinantemente complicado buscarle una definición a tamaña personalidad. Era aquel parroquiano asiduo del emblemático bar “El Cairo”, el plateista eterno del Gigante de Arroyito, un amante incondicional de Rosario y sus mujeres pero fundamentalmente un tipo lleno de valores humanos. Yo creo que acá debemos detenernos, si hay que quedarnos con una sola de las facetas del NEGRO. No hay dudas de que la que mejor lo define es la de “Gran Tipo”
Humilde y sencillo como si nunca se hubiese ganado toda esa grandeza que siempre lo caracterizó, FONTANARROSA se mezclaba en el diario vivir con las demás personas, y a diferencia de otros rosarinos inmortales como OLMEDO, FITO o LIBERTAD LAMARQUE; él nunca abandonó su ciudad natal. Eso es algo que sus conciudadanos siempre valoraremos.
Hoy nos deja huérfanos de aquellas risas que tanta vida nos dieron. De ahora en más simplemente nos mirará desde arriba, aunque todos sepamos que de vez en cuando no podrá resistirse, y bajará para darse una vueltita por el Gigante y alentar un ratito a su querido Central.
Allí está, en las risas de todos nosotros, en la pasión de los que sentimos y amamos el fútbol, en la mesa de algún bar, en alguna esquina, en nosotros mismos. Este fin de semana se le hizo un pequeño monumento en la butaca que ocupaba (y que ocupará eternamente) dentro de la cancha de Central, y se proyecta hacerle uno más grande aún en algún sitio de la ciudad; pero el más importante de los reconocimientos que tendrá este gran ídolo, es ese que todos sentimos pero que no se puede ver… ese pedacito de corazón de cada uno de nosotros que el BUEN NEGRO se llevó al cielo.

Germán Gilio
http://www.germangilio.galeon.com/
poetagerman@galeon.com